lunes, 22 de noviembre de 2010

A la Nonna


Tus ojos, verde jardín
Tus mates, sabor a Litoral
Tu aroma, a horneado pan
Tu cansado porte, por tanto andar
Tus agrietadas manos, amigas del trabajar
Tu tarareo, tu cantar
Tus simples preguntas, por bella ingenuidad
Tu devoción, a un solo altar
Tus tardes, tu soledad
Tus flores, jamás a marchitar
Tu servicio, tu forma de amar
Tus tropezones, tu peculiar caminar
Tu hombre, junto a tu alma está.