domingo, 19 de agosto de 2018

Eclipse

En esos ojos tristes
de eclipse de sangre
veo la vida apagarse, por un instante.

Luna paciente que espera la dicha
hasta que el Sol vuelva a asomarse
y la fecunde de luz.

Explota en su cara radiante
la vida eterna, incandescente.
El fuego vivo al que billones de estrellas
le acompasaron el pulso de vida,
antes incluso del tiempo en que su llanto
creara el mar de lágrimas de sal.

Bailan en sus ojos un tango,
lento y apasionado,
la tristeza y la vida gozosa.
Se entrelazan en la nostalgia
del qué serían uno sin el otro,
en el anhelo eterno de una Luna sin Sol,
del Sol sin su Luna