viernes, 9 de octubre de 2009

en la Luna blanca

Desde mi sillón,
contemplaba imparcial la simultaneidad de hechos que sucedían a mi alrededor.

Los fantasmas bailaban extasiados por alcoholes que los hicieran más fuertes,
por cositas exógenas que enaltecieran sus pobres identidades,
siempre incentivados por la idiotez desenfrenada carente de fin práctico alguno.

La vida de los otros transcurría agitada y lineal,
en tanto yo me hundía cada vez más en mi pecho,
al son de la distorsión del tiempo en segundos sin mismo ritmo.

Unos se amaban.
Comprendían finalmente que dejar reposar el amor sin cultivar
era sacrificio de negro romanticismo.

Algunos escapaban.
Evitaban llegar al encuentro del otro sin saber que los sumiría en paz.

Otros se exploraban.
Hondaban con sus dedos en la piel ajena sin comprender el amor.

Y yo,
me sentí más que nunca un cangrejo en la Luna blanca.
Tan absurdo en su entorno sin mar,
y tan lejos del mar por protegerse en su coraza.

3 comentarios:

Silsifa dijo...

Hermoso!

Sat Ardas Kaur dijo...

gracias..no pense que le fuera a gustar a nadie!!!
fue una mirada mia estando en un boliche :P
saludos

Silsifa dijo...

Jaja, tendremos miradas parecidas entonces, porque mientras lo leía recordé algunas noches de boliche sentada en alguna esquina mirando a la gente pasar. Muy lindo :)

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