lunes, 10 de agosto de 2026

Mael

Vengo desde más allá del océano,

del lugar donde no hay polvo de estrellas.

Vengo porque escuché corazones,

dos verbos conjugados

y haciéndome carne.

Vengo desde más allá del ocaso,

desde el mar aireoso y estático

donde el alma espera a ser llamada.

Vengo,

como la pesca de la mañana:

la quietud interrumpida,

atravesando membranas.

Vengo

desde agujeros inmensos,

con guardianas del nacimiento,

con plegarias de madrugada,

con fuerza de madre desgarrada

y manos amorosas

que me dan la bienvenida a este cuento.

Y vengo.

Abro el portal de esta sala.

Entro en la luz.

Entro en el tiempo.

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